En el entorno laboral y fiscal de México, el esquema de asimilados a salarios se ha convertido en una alternativa muy utilizada por empresas y profesionales que buscan flexibilidad sin caer en una relación laboral tradicional. Aunque no es un régimen nuevo, su uso ha crecido por la necesidad de contratar talento para proyectos específicos, periodos cortos o servicios especializados, cuidando al mismo tiempo el cumplimiento fiscal ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Entender correctamente cómo funcionan los asimilados a salarios es clave para evitar riesgos fiscales, multas o reclasificaciones laborales. En esta guía actualizada a 2026, te explicamos de forma clara y práctica qué son, cuándo convienen, cuáles son sus beneficios y qué cuidados debes tener al utilizarlos.
Key Takeaways (Puntos Clave)
- Los asimilados a salarios son ingresos que pagan ISR como sueldos, pero sin relación laboral.
- No generan obligaciones de IMSS, Infonavit ni prestaciones de ley.
- Son ideales para proyectos temporales o servicios independientes específicos.
- Un uso incorrecto puede generar riesgos fiscales y laborales importantes.
- La correcta documentación es fundamental para evitar contingencias.

Tabla de contenidos
- Qué son los asimilados a salarios en México
- Quiénes pueden tributar como asimilados a salarios
- Diferencias entre asimilados, honorarios y sueldos
- Obligaciones fiscales ante el SAT
- Beneficios y riesgos del esquema de asimilados
- Requisitos legales y documentación necesaria
- Ejemplo práctico de cálculo de ISR
- Cambios y límites vigentes para 2026
- Cuándo conviene y cuándo no usar asimilados a salarios
- Buenas prácticas para su correcta gestión
- Conclusión
- Preguntas Frecuentes
Qué son los asimilados a salarios en México
Los asimilados a salarios son ingresos que perciben personas físicas por la prestación de servicios personales independientes, de forma ocasional o temporal, que deciden tributar como si fueran sueldos y salarios únicamente para efectos del Impuesto Sobre la Renta.
En este esquema no existe una relación laboral subordinada. El prestador del servicio no es considerado trabajador formal de la empresa, pero el pago que recibe se somete a una retención de ISR similar a la de un empleado en nómina. A cambio, no se generan obligaciones de seguridad social ni prestaciones laborales.
Este régimen se utiliza comúnmente para profesionistas, consultores, asesores, consejeros o personas que participan en proyectos específicos sin integrarse a la estructura permanente de la empresa.
Quiénes pueden tributar como asimilados a salarios
Pueden optar por este esquema personas físicas inscritas en el RFC que presten servicios personales independientes y que manifiesten por escrito su decisión de tributar como asimilados a salarios.
Es importante aclarar que no todos los profesionistas independientes pueden usarlo libremente. Para que sea válido, deben cumplirse ciertas condiciones, como la ausencia de subordinación y el carácter no permanente del servicio.
Diferencias entre asimilados, honorarios y sueldos
Una de las dudas más comunes es cómo se diferencian los asimilados a salarios de otros esquemas de pago.
El trabajador asalariado mantiene una relación laboral formal, recibe prestaciones de ley como aguinaldo, vacaciones, prima vacacional y está afiliado al IMSS. En cambio, el asimilado a salarios no recibe prestaciones laborales ni genera semanas cotizadas.
A diferencia de los honorarios profesionales, los asimilados a salarios no están obligados a emitir factura con IVA. La empresa realiza directamente la retención del ISR, lo que simplifica la carga administrativa para el prestador del servicio.
Obligaciones fiscales ante el SAT
Aunque no existe relación laboral, sí hay obligaciones fiscales claras que deben cumplirse.
La empresa o persona que paga el servicio debe calcular y retener el ISR conforme a la tarifa vigente de sueldos y salarios. Este impuesto debe enterarse en tiempo y forma y reflejarse en el CFDI correspondiente.
El prestador del servicio debe contar con RFC activo y considerar estos ingresos en su declaración anual, ya sea que la presente por su cuenta o con apoyo de quien realiza el pago.
Beneficios y riesgos del esquema de asimilados
Desde el punto de vista del empleador, los asimilados a salarios permiten deducir el pago al 100 por ciento, evitar cuotas obrero patronales y reducir obligaciones laborales al cierre de proyectos.
Para el profesional, ofrecen flexibilidad, menor carga administrativa y la posibilidad de trabajar con distintos clientes sin facturar IVA.
Sin embargo, el principal riesgo es el uso incorrecto del esquema. Si la autoridad detecta subordinación, horario fijo, jefe directo o dependencia económica excesiva, puede reclasificar la relación como laboral, exigiendo cuotas de seguridad social, recargos y multas.
¿Te preocupa si estás usando correctamente los asimilados a salarios?
Sabemos que identificar si existe o no una relación laboral puede ser complicado, especialmente cuando se trabaja por proyectos recurrentes o con el mismo cliente.
En ContaClara te ayudamos a analizar tu situación fiscal y laboral para evitar riesgos innecesarios y cumplir correctamente ante el SAT.
Puedes apoyarte en nuestra asesoría profesional para tomar decisiones con mayor seguridad.
Requisitos legales y documentación necesaria
Para reducir riesgos, es indispensable contar con evidencia clara de que no existe relación laboral.
Debe existir un contrato de prestación de servicios personales independientes donde se detallen actividades, duración y forma de pago. El prestador debe entregar una carta donde manifieste su elección por el régimen de asimilados a salarios.
También es importante vigilar que los ingresos pagados no representen más del 51 por ciento del total de ingresos del prestador, ya que esto puede interpretarse como dependencia económica.
Ejemplo práctico de cálculo de ISR
Supongamos un honorario asimilado de 15,000 pesos mensuales. Al aplicar la tarifa vigente de ISR para sueldos y salarios, se calcula el impuesto considerando límite inferior, cuota fija y porcentaje sobre excedente. El resultado es una retención aproximada de 1,552 pesos, entregando al prestador un ingreso neto cercano a 13,447 pesos.
Este ejemplo es ilustrativo y puede variar dependiendo del monto, periodicidad y tarifas actualizadas.
Cambios y límites vigentes para 2026
Actualmente existe un tope anual para los ingresos por asimilados a salarios. Si se supera este límite, el contribuyente debe cambiar de régimen fiscal y comenzar a emitir comprobantes fiscales con todas las obligaciones correspondientes.
Rebasar este tope sin realizar el ajuste puede generar observaciones y sanciones por parte de la autoridad fiscal.
Cuándo conviene y cuándo no usar asimilados a salarios
Este esquema es ideal para proyectos temporales, asesorías especializadas o colaboraciones de corta duración donde no existe subordinación.
No es recomendable para puestos permanentes, actividades operativas diarias o funciones que claramente forman parte de la estructura interna de la empresa.
Buenas prácticas para su correcta gestión
Una correcta gestión implica revisar cada caso de forma individual, documentar adecuadamente la relación, capacitar al área administrativa y mantenerse actualizado sobre cambios fiscales.
Contar con asesoría contable especializada ayuda a prevenir errores que pueden resultar costosos.
Conclusión
Los asimilados a salarios son una herramienta útil y legal cuando se aplican correctamente. Ofrecen flexibilidad tanto a empresas como a profesionales, pero requieren cuidado, documentación y conocimiento de la normativa vigente.
Entender sus alcances, límites y riesgos es clave para aprovechar sus beneficios sin comprometer la estabilidad fiscal y laboral de tu negocio.
Preguntas Frecuentes
Los asimilados a salarios son un esquema fiscal en México que permite a una persona física recibir ingresos por servicios personales independientes y pagar el Impuesto Sobre la Renta como si fueran sueldos y salarios, pero sin que exista una relación laboral formal con quien paga el servicio.
No. En el esquema de asimilados a salarios no debe existir subordinación. Esto significa que el prestador del servicio no tiene jefe directo, horario fijo ni está integrado a la estructura interna de la empresa como un empleado.
No. Los asimilados a salarios no generan obligaciones de seguridad social ni prestaciones como aguinaldo, vacaciones, prima vacacional o PTU. Tampoco cotizan semanas ante el IMSS.
No. A diferencia de los honorarios profesionales, los asimilados a salarios no están obligados a emitir facturas con IVA. El pago se documenta mediante un CFDI con retención de ISR, similar al de nómina, pero sin que exista relación laboral.
Generalmente, la empresa o persona que contrata el servicio es quien calcula, retiene y entera el ISR ante el SAT. El prestador del servicio recibe el ingreso ya con el impuesto retenido.
Sí. Aunque el ISR se retenga mensualmente, los ingresos por asimilados a salarios deben considerarse en la declaración anual de la persona física, ya sea que la presente por cuenta propia o con apoyo de un contador.
Sí. Actualmente existe un tope anual de ingresos para este esquema. Si se supera, el contribuyente debe cambiar de régimen fiscal y cumplir con obligaciones adicionales, como emitir facturas y llevar contabilidad.
El principal riesgo es que la autoridad fiscal considere que existe una relación laboral encubierta. Esto puede suceder si hay subordinación, pagos permanentes, dependencia económica o funciones similares a las de un empleado. En esos casos, el SAT o el IMSS pueden exigir cuotas, impuestos, recargos y multas.
No es lo más recomendable. Los asimilados a salarios están pensados para servicios temporales, esporádicos o por proyecto. Usarlos de forma permanente puede interpretarse como simulación laboral.
Es fundamental contar con un contrato de prestación de servicios independientes, una carta donde el prestador manifieste su elección por el régimen de asimilados a salarios y evidencia clara de que no existe subordinación.
Depende de cada caso. Este esquema puede ser muy útil para proyectos específicos o servicios especializados, pero debe analizarse cuidadosamente para evitar riesgos fiscales y laborales.
